Editorial
HOJAS INFORMATIVAS DE LAS FUERZAS ARMADAS
$ | MEDITACIONES ¿ E | SOBRE
< 3 | CIERTAS
- ¿ | MANIOBRAS
PATOS BIOGRAFICOS
Abril, 1974
Editorial
Ha llegado a nuestra redacción, inserto en una revista política de la oposición ("Nuestra Bande ra",núm 70), un interesante tra bajo firmado por Francisco Ciu- tat. Como es sabido, Ciutat,fué uno de los más distinguidos en- tre los militares profesionales que, con ocasión de la guerra civil española, optaron por man tenerse leales al
mente constituido y
poder legal
servir en el ejército republicano. El tema del artículo es una seria y rigurosa reflexión acerca del significado táctico, estratégi- co y, en definitiva,político de una serie de maniobras realiza- das por das, generalmente en colabora-
nuestras Fuerzas Arma-
ción con las de otros paises(so bre todo USA), en el período de tiempo comprendido entre 1964 y 1971. La meditación de Ciutat muestra claramente punto la
hasta qué relación de dependen- cia de España respecto de los EEUU, establecida a partir de los acuerdos de 1953, sucesiva- mente renovados, el papel de Armadas como garantía de una
nuestras Fuerzas instrumento de
política ex-
ha desvirtuado
terior independiente, tratando de reducirlas al simple cometi- do de una fuerza antiguerrillera y de las bases norteamaricanas
nuestro territorio. Esta tesis
cobertura de asentadas en
relevante interés en En el curso de
cobra un estos momentos. los próximos meses ha de nego- ciarse la prórroga o la cancela ción de los acuerdos hispanonor régimen de toda costa, renovar
teamericanos. El Franco tratará a aunque sea gratis, de los acuerdos, último asidero de un sistema político sumido en
el aislamiento internacional más absoluto. A todos los españoles en general y a nosotros, milita res profesionales,en particular, nos incumbe la tarea de promover una toma de conciencia colectiva que sea capaz de bloquear tan
nefastos designios. El artículo
de Ciutat nos ayuda amello. Por eso hemos querido darle integral cobijo en nuestras
páginas y ofrecerlo a nuestros
lectores a los que, para su ma yor ilustración, ofrecemos unas breves notas biográficas al fi-
nal de este número de MISION.
MEDITACIONES
SOBRE
por F. CIUTAT
CIERTAS MANIOBRAS
Hay maniobras y maniobras. Existen maniobras militares destinadas a com- probar el grado de preparación de las tropas y de los mandos; existen también maniobras políticas tendientes a ocultar al país propósitos y acciones lesivos a sus intereses; y existen maniobras mili- tares al servicio de maniobras políticas, como las que motivan estas meditaciones.
Todo partió de un hecho bien cono- cido que nada tiene que ver con nuestra España: la economia de los Estados Uni- dos, la coyuntura política del gobierno de aquél pais, no le permitia ya seguir man- teniendo en Europa el volumen de Fuer- zas Armadas norteamericanas necesario para responder a los compromisos con- traídos ante sus aliados de la OTAN. Esta realidad, que se hizo sentir en la década del 60. fue «centuándose al correr de la agresión yanqui en Vietnam y obli- gó a reevaluar la estrategia militar de los Estados Unidos en Europa. Sus conse- cuencias repercutieron en el complejo politico-militar de la «Organización del Tratado del Atlántico Norte» ensamblada en 1949, hasta el extremo de que uno
de sus principales componentes, Francia, se desgajó del mismo en 1966. Este pro- ceso de descomposición de la OTAN con- tinúa.
De nada sirvieron las cacareadas de- mostraciones de la capacidad de la Avia- ción norteamericana de transportar rápi. damente por aire desde los Estados Uni- dos contingentes humanos capaces de nu- trir a las divisiones «en conserva» cuyo material bélico estaba cuidadosamente almacenado entre el Elba y el Rhin. La escenificación de «BIG-LIFT» en 1963, al igual que las «REFONCER» que la siguie- ron, no engañaron a nadie. El personal, los reservistas norteamericanos. llegaba a las áreas de los almacenes de arma- mento, pero con riesgo grave de ser hechos prisioneros antes de tener tiempo para desempaquetar y poner en condi- ciones de combate los tanques, los caño- nes y los demás equipos pesados «en conserva». Aquella solución no servia. era necesario buscar otra que fuese más convincente para tranquilizar a los alia- dos de la OTAN demostrándoles que la potencia militar estadounidense estaba en
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condiciones de situar rápidamente y con seguridad en el Teatro de Guerra Euro- peo, una cantidad elevada de Divisiones terrestres y aéreas modernas listas para entrar inmediatamente en combate.
Diéronse entonces a buscar en Europa un lugar adecuado para realizar con pron- titud y seguridad máximas (en la me- dida de lo posible) tan voluminoso des- plazamientos a través del Atlántico. Era evidente que las Islas Británicas no ser- vían ya en la nueva situación por múlti- ples razones: demasiado pequeñas y su- perpobladas, muy vulnerables y separa- das por ancho brazo de mar del conti- nente, lo que imponía, en caso de ser utilizadas como trampolin, un nuevo y peligroso salto. Lo mismo sucedía con los puertos noruegos y no se podía, ni pensar siquiera, en los puertos del Bál- tico.
No servían tampoco los excelentes puer- tos del Mar del Norte, de capacidad ópti- ma, pero de pésima seguridad por resul- tar extraordinariamente vulnerables, difí- ciles de proteger contra las armas mo- dernas. Algo así sucedía con los puertos franceses del Canal de Ja Mancha.
Las costas atlánticas de Francia sólo ofrecían slete puertos utilizables, y todos ellos difíciles de proteger, sin pantallas naturales que les diesen sombra y a me- nos de mil kms. de la línea del Rhin. Ni por su cantidad ni por su ubicación bas- taban para resolver el problema estraté- gico planteado ante el E.M norteameri- cano.
Había que seguir buscando y se encon- tró, como solución óptima, la variante ibérica. Cierto, que Portugal estaba incor- porado desde 1949 al sistema bélico de la OTAN, pero no bastaba como cabeza de puente de las Fuerzas Armadas nor- teamericanas en Europa: era demasiado pequeño por su territorio y quedaba com- pletamente aislado, sus puertos no basta- ban para garantizar un traslado rápido y en gran escala. Resultaba evidente que no se podía resolver el problema sin valerse de España.
Los planificadores del Pentágono Nor- teamericano comprobaron que los puer- tos y aeródromos de la Península basta- ban perfectamente para hacer del gran promontorio ibérico una amplia y sólida plaza de armas en el extremo suroeste de Europa. Más de 24 grandes puertos,
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sin contar con las posibilidades de las rías de Galicia; capacidad para instalar unos 600 aeródromos. Y todas estas ba- ses bien cubiertas por elevadas pantallas naturales: los Pirineos, la Carpetovetó- nica, la Mariánica. la Penibética... Dis- poniendo de semejante plataforma sería posible convencer a los «aliados» de la OTAN de que la poderosa máquina bé- lica de los Estados Unidos, aunque no mantuviese con carácter permanente una gran fuerza en Europa, estaba siempre en condicones de trasladar rápidamente a través del Océano un elevado número de divisiones terrestres y aéreas para res- ponder a sus compromisos.
A partir de entonces se intensificaron los contactos militares y diplomáticos en- tre Wáshington y Madrid. En 1963 se renovaron y ampliaron las cláusulas del «Pacto de Madrid» suscrito diez años antes. Los gobernantes del Pardo no oponían grandes dificultades, por el con- trario, salían gustosamente al encuentro de los deseos imperiosos de los yanquis. Y así, en octubre de 1964, al año siguien- te del aleccionador fracaso de «Bl- CLIFT», arribaban a las playas de Huel- va, con protección de la Armada espa- ñola, los buques norteamericanos de transporte y de desembarco encargados de realizar las maniobras conjuntas «Steel Pike».
Se trataba, mediante este simulacro, de comprobar experimentalmente varios pun- tos relacionados con el cruce del Atlán- tico de grandes convoyes de tropas y su desembarco en España, eligiendo al efec- to los puertos y playas más alejados del Pirineo, en el confín suroeste de la Pe- nínsula. Según los ecos traslucidos por la prensa, la maniobra resultó bastante aceptable. Verdad es que en su reali- zación, pese a que cooperaba eficazmente la Marina española, el desembarco se lie- vó a cabo con todas las preocupaciones, asaltando la cabeza de playa con helicóp- teros para vencer rápidamente dificul- tades relacionadas con la oposición ar- mada de fuerzas irregulares españolas al desembarco norteamericano en nuestras costas.
Era claro que, desde el primer mo- mento, los estrategas del Pentágono ad- vertían perspicazmente la existencia de ciertas dificultades en el empleo del tram- polin ibérico para sus fines militares en Europa.
A e PPP o
Entre estas dificultades figuraba:
— el conocido patriotismo del pueblo español, la tradicional resolución de los pueblos hispanos de no someter- se al dominio extranjero ni prestar su tierra a fuerzas extrañas;
— las dificultades del paso rápido a través de los Pirineos de grandes contingentes y el aseguramiento de sus comunicaciones a través de esos pasos, ya que a los obstáculos natu- rales del terreno montañoso se uni- ría sin duda la acción armada per- manente y resuelta de los patriotas;
— la insuficiencia de la red de comu- nicaciones sumada a la incomodidad de su trazado radial con centro en Madrid, lo que complica en alto grado el tendido de itinerarios lon- gitudinales desde los puertos marí-
timos hasta los pasos del Pirineo en el istmo fronterizo;
— la reducida capacidad de muelles y puentes, que en muchos casos no bastaría para los grandes pesos de los equipos de guerra modernos de que están pertrechadas las fuerzas armadas norteamericanas;
— el ínfimo nivel de desarrollo de ins- talaciones radiotécnicas modernas, imprescindibles para convertir la Península en plaza de armas y tram- polin estratégico de una poderosa fuerza terrestre y aérea.
En el cuadro que sigue hemos reunido datos y cifras que sirven de base a las apreciaciones precedentes, permitiendo al lector ampliarlas a la vista de un mapa geográfico cualquiera.
ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA PENINSULA IBERICA COMO CABEZA DE PUENTE DE LAS FUERZAS ARMADAS DE LOS ESTADOS UNIDOS EN EL SUROESTE DE EUROPA
A. PUERTOS — La Península dispone de unos 24 grandes puertos de tipo mo- derno, capaces de recibir barcos oceáni- cos de gran tonelaje.
De ellos: NUEVE (sin contar las posi- bilidades de las rías gallegas) en la ver- tiente Cantábrica con una capacidad to- tal aproximada del 40% del conjunto (sin Portugal);
SIETE en la vertiente atlántica (inclu- yendo Portugal), con una capacidad to- tal aproximada del 15% del conjunto (sin Portugal).
OCHO en la vertiente mediterránea, con algo más del 40% de la capacidad total del conjunto (sin Partugab.
De estos 24 puertos, tres constituyen hascs Navales de tipo moderno: | RROL, ROTA y CARTAGENA, situa- dos uno en cada vertiente: Cantábrica (Ferrol); Atlántica (Rota) y Mediterrá- nea (Cartagena).
B. AERODROMOS — Se calcula que en la Peninsula Ibérica pueden instalarse unos 600 aeródromos, de los cuales:
— 120 en la Meseta Superior (cuenca del Duero)
— 250 en la Meseta Inferior (id del Tajo y Guadiana)
— 100 en la cuenca del Guadalquivir
— 50-60 en el valle del Ebro
— 80-90 en Cataluña y Levante.
OBSERVACION:
Conviene tener presente que Francia tiene solamente SIETE grandes puertos en sus costas atlánticas (BURDEOS, LA ROCHELA, ROCHEFORT, SAINT NA- ZAIRE, NANTES, LORIENT y BREST); TRES grandes puertos en su litoral medi- terráneo (SETE, TOLON y MARSELLA);
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un total de DIEZ puertos mientras que la Península dispone de unos 24 de aná- logas características.
Se calcula que las Islas británicas tie- nen capacidad para unos 500 aerodrómos que, a diferencia de los peninsulares, sufren considerables limitaciones atmos- féricas.
C. PASOS A TRAVES DEL PIRINEO:
Los 450 kms del istmo pirenaico (más de 650 kris de frontera) ofrecen el cua- dro siguiente:
SECTOR
ORIENTAL CENTRAL OCCIDENTAL .
D. ENTRE LOS PUNTOS DEBILES que ofrece el sistema para asegurar el paso a Francia de fuerzas y medios mili- tares desembarcados en la Península des- tacaremos:
l. debilidad de los itinerarios a través del Pirineo Central, escasos y difi- cilmente practicables;
2. debilidad de las comunicaciones en- tre los valles del Ebro y del Tajo a lo largo del eje Madrid-Zaragoza por Guadalajara, en que los valles del Tajuña, Henares y Jarama se estrechan entre los grandes ma- cizos montañosos de Guadarrama y Montes Universales;
3. debilidad del sistema de caminos que llevan desde los puertos y rías de Galicia a los pasos del Pirineo Occidental asegurando además vías terrestres de transporte a los puer- tos del Cantábrico;
4. debilidad de las comunicaciones que pasan por la serrania de Cádiz para dar salida a los puertos de Rota, Santa María y Cádiz hacia el interior de la Península.
Conocidas estas dificultades, se em- prendieron muy pronto pasos encamina-
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Senderos y caminos
dos a irlas superando: medidas y dispo- siciones tendientes a adaptar la red de carreteras y ferrocarriles a un tráfico intensivo de cargas pesadas entre los puertos del Atlántico y la frontera piri- náica; construcción de nuevas líneas y tramos complementarios para tender iti- nerarios completos que atraviesen la Pe- ninsula hasta los pasos del Pirineo; am- pliación y mejora de ciertos puertos y sus salidas hacia el interior del territorio, etc. Entre las medidas más elocuentes tomadas a este respecto conviene citar la ley del 21 de marzo de 1971 sobre la instalación de un puerto gigante en la
Itinerarios longitudles.
Ferro- carriles
ría de Arosa, de exclusiva importancia estratégica. Esta ley era completada año y medio después al inaugurarse a toda pompa el último tramo que en Asturias dejaba terminado y listo el ferrocarril estratégico que une las rías y puertos de Galicia con los pasos del Pirineo Occi- dental.
Nuevos tratados militares vinieron a modernizar y desarrollar intensivamente, a partir de 1970, el sistema de instala- ciones radiotécnicas, cuya debilidad cons- tituía una de las deficiencias principales del conjunto. Adviértase el énfasis que en los tratados con Estados Unidos sus- critos en 1970 se pone en la moderniza- ción y desarrollo de los sistemas de en- lace, red de aviso, etc. Sin una red de instalaciones radiotécnicas modernas y estrechamente vinculadas con la tendida por la OTAN en el Occidente de Europa no se podría convertir a la Península Ibé- rica en la gran plaza de armas y cabeza de puente sobre el Atlántico que, como hemos advertido, necesita el E.M.G. nor- teamericano.
Sintióse también la necesidad de cam- biar la estructura orgánica de nuestras Fuerzas Armadas: de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire.
Si, en adelante, la misión del suelo ibérico había de reducirse a servir de puente estratégico y logistico para gran- des unidades expedicionarias norteame- ricanas facilitando su arribo seguro a Europa y su traslado rápido a los Tea- tros de Operaciones Militares centroeu- ropeos, atendiendo a sus necesidades lo- gísticas, altamente voluminosas, la mi- sión de nuestras Fuerzas Armadas debía ser ajustada al mejor cumplimiento de ese cometido principal. Ya no se trataba, ni mucho menos, de prepararse militar y moralmente para rechazar el desem- barco de fuerzas militares extranjeras que tratasen de invadir la Península, sino que se trataba por el contrario de faci- litarlo; no se trataba tampoco de defen- der a ultranza los caminos y pasos mon- tañosos de la frontera pirinaica, sino de franquearlos, de garantizar el tráfico in- tensivo por ellos como itinerarios de pe- netración y vías de abastecimiento logís- tico.
El enemigo previsto no era ya el inva- sor extranjero, éste llegaba tranquila- mente en son de paz al abrigo de trata- dos militares. El enemigo era ahora y en adelante el pueblo español que se oponía a semejantes tratados y no estaba dispuesto a permitir la invasión del país. El pueblo español que no ha olvidado todavía como penetraron hace más de siglo y medio, también en son de paz, también al abrigo de tratados, las tro- pas napoleónicas que tanta sangre costó luego echar de España tras cinco largos años de encarnizada lucha.
Para hacer frente a este enemigo, para lanzar a las Fuerzas Armadas regulares contra las Fuerzas Armadas irregulares del país que se alzaban en defensa de los más legítimos intereses de la Patria en peligro, había que recurrir taimada- mente a nuevos planteamientos doctrina- les, a enfoques absurdos, antipatrióticos del deber militar. Tradicionalmente el deber primordial y sagrado del soldado ha sido defender la integridad territo- rial y la independencia de la Patria. Ahora se tenía que hacer ridículos equi- librios estériles para destacar en primer plano la lucha contra el enemigo inte- rior al que se tilda al efecto de «revo- lucionario», de «subversivo», de «terro- rista» y se presenta como el adversario a destruir.
Si el «enemigo principal» iba a ser ahora la subversión interna, la guerrilla,
había lógicamente que convertir a nues- tras Fuerzas Armadas en un poderoso aparato de lucha antiguerrillera, y a eso tiende precisamente el Plan Perspectivo en realización, que empezó en 1966 y, debe estar culminado en 1974.
En virtud de este Plan, la mayoría de las unidades del Ejército de Tierra, per- tenecientes a la Defensa Operativa del Territorio (D.O.T.) están adaptadas y armadas especialmente para la lucha an- tiguerrillera; lo mismo sucede con las unidades de la llamada Reserva General, restos de viejas formaciones coloniales. E incluso las llamadas Fuerzas de Inter- vención Inmediata (F.1.1.) deben de estar listas moral y materialmente para cum- plir misiones represivas como fuerzas de choque del aparato antiguerrillero.
Tampoco escapan los Ejércitos de Mar y Aire de recibir su parte en tan ingrata tarea. Se prepara a la Aviación, no para reñir arriesgados combates en el aire, sino para apoyar a las fuerzas terrestres en la lucha contra las guerrillas, a aplas- tar a la guerrilla contra el suelo impi- diendo sus desplazamientos, a desmora- lizar al guerrillero y a la población civil que le apoya mediante bombardeos esti- lo yanqui en Vietnam y otras acciones de terror. Los helicópteros deberán ante todo y sobre todo servir de punta de lanza antiguerrillera.
Se prepara a la Marina para apoyar y realizar desembarcos anfibios para ata- car las bases guerrilleras que se apoyen en el mar, aislarlas de las comunicacio- nes marítimas para que no puedan reci- bir ningún auxilio exterior. Y también en la mar se plantean ante nuestras es- cuadras y escuadrillas navales un tipo de lucha en cierto modo «antiguerrillera», o sea, la lucha antisubmarina ¿Con qué fin? ¿Acaso para proteger nuestras cos- tas y puertos? Nada de eso: para prote- ger la llegada de los convoyes proce- dentes del otro lado del Atlántico, para proteger su descarga en nuestros puer- tos.
Una y otra vez se insiste por autoriza- dos voceros militares a todos los niveles que todos nuestros oficiales deben espe- cializarse en la contraguerrilla, en la lucha contra la subversión. En que «to- das las unidades, cualquiera que sea su misión específica, deben tener una orga- nización lo suficientemente flexible para participar en la guerra contrarrevolu- cionaria»...
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Y, si examinamos el cuadro general que ofrece nuestro Ejército en la actua- lidad, y en la perspectiva de su desarro- llo, veremos como la Marina acentúa su carácter antisubmarino, la Aviación ad- quiere nuevos helicópteros y el 80% de las Grandes Unidades del Ejército de Tierra tienen, por su carácter, armamento y preparación combativa un carácter acu- sadamente antiguerrillero y en realidad sólo son aptas para combatir a un ene- migo «irregular» pertrechado de arma- mento ligero. Es evidente la debilidad de las Brigadas de la D.O.T. para luchar contra fuerzas acorazadas, contra carros de combate, contra aviones de caza-bom- bardeo rasante, contra todas las armas que caracterizan un ejército moderno. En realidad no necesitan de armamento an- ticarro ni antiaéreo, porque los guerrille- ros que se disponen a combatir no pue- den permitirse el lujo de poseer armas sofisticadas, apenas si pueden dispenear de una metralleta por cabeza, siempre hambrienta de municiones, y algunas granadas de mano.
Por su parte, las F.II. mejor pertre- chadas, sólo como caso especial se prevé su integración en un Cuerpo de Ejército, por lo general se las destina a actuar
como fuerzas de choque de la lucha anti- guerrillera apoyando a las unidades de la DOT como «Fuerzas de represalia im- placable» (F.R.I.).
En su conjunto, nuestras Fuerzas Ar- madas no están calculadas ni organiza- das, ni pertrechadas ni preparadas para defender el territorio nacional contra agresión militar extranjera.
Esta triste realidad, que no puede es- capar al más mínimo análisis, se refleja sin recato alguno, o apenas velada con transparentes cendales retóricos, a tra- vés de todos los ejercicios, maniobras y operaciones realizadas en los últimos años y que siguen celebrándose en España con participación de fuerzas armadas de nuestros vecinos portugueses y franceses.
Para mejor ilustración del lector he- mos compuesto un Calendario de algunos de estos ejercicios que dan clara idea de para qué fins se está adiestrando a nues- tras Fuerzas Armadas y acondicionando nuestro territorio nacional.
Unimos también algunos esquemas aclaratorios y un resumen breve de cada uno de estos ejercicios, que encontrará el lector al final del presente artículo, como anexo al mismo.
CALENDARIO DE ALGUNOS HECHOS MILITARES IMPORTANTES DE LOS ULTIMOS AÑOS
1963 Fracaso de la operación «BIG-LIFT» en Europa y renovación de los Tra- tados Militares de 1953 con los Estados Unidos.
El Pentágono norteamericano se orienta a utilizar la Península Ibérica como base principal en Europa.
1964 «STEEL-PIKE> (del 4 al 30-10-1964). Con participación de fuerzas de los
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tres Ejércitos españoles y norteamericanos.
Un gran convoy militar estadounidense atraviesa el Atlántico y desem- barca en Huelva. Una fuerza helitransportada protege y facilita el desembarco así como la conquista de la cabeza de playa.
1965 Aprobación del Plan Perspectivo de reorganización de nuestras Fuerzas Armadas con vistas al objetivo principal de lucha contra la «subver- sión». Este plan deberá quedar terminado en 1974.
1969 «AZOR-1>: protección del desembarco de fuerzas expedicionarias norte-
JUNIO Sn en los puertos de Galicia y su desplazamiento rápido hacia el Este.
1969-1970 Renovación y ampliación de los Tratados Militares con Estados Unidos; firma de tratados militares con Francia (que en 1966 salió de la OTAN).
1969 Ley Básica de Movilización Nacional.
1970 <«FINISTEREX-VITI> con participación de fuerzas navales y aéreas de
FEBRERO España y Francia para proteger la llegada y el desembarco en puertos de Galicia de grandes convoyes procedentes de los Estados Unidos.
1970 «RODRIGO», ejercicio didáctico de movilización en la IV R.M. (Cataluña)
MARZO de la División de Montaña N* 4 y de la Brigada de Defensa Operativa del Territorio N” 4, movilizándose un total de 19 000 reservistas.
1970 «GALIA-ID> en el Pirineo Central, con participación de fuerzas terrestres
JUNIO y aéreas francesas y españolas. Lucha contra grupos guerrilleros que hostigan las comunicaciones de una G.U. que opera al Norte del Pirineo pasando por el eje que va de Lérida a la frontera francesa.
1970 «BRIGADIER», en la serranía de Cádiz por los caminos que llevan hacia
OCTUBRE el Norte desde la base naval norteamericana de ROTA y los puertos de CADIZ, SANTA MARIA y ALGECIRAS.
1970 «CONVEX-70» con participación de fuerzas navales españolas y portugue-
NOVIEMBRE sas que protegen convoyes que, atravesando el Atlántico, arriban a los puertos de CORUÑA, FERROL, LISBOA y ROTA-CADIZ.
1971 «VENUS», protección de los caminos que a través de la Alcarria (Guada-
NOVIEMBRE lajara), unen la base naval norteamericana de ROTA con las bases
aéreas de ese mismo país en Madrid y Zaragoza.
A «STEEL PIKE» de la que ya hemos hablado, siguió la aprobación y puesta en práctica del Plan Perspectivo (1966- 1974) que empieza a dar sus frutos ya en 1968. Por entonces tiene lugar «AZOR-I>» muy semejante a «STEEL PIKE», aun- que en mayor escala, con acento mayor en la realización del desembarco aéreo protegiendo al naval que se ensayaba ahora en los puertos y rías de Galicia, cuya importancia estratégica nadie igno- ra y tanta actualidad está cobrando en nuestros días, hasta el punto de que se calcula que en una sola de estas rias, la de AROSA, podrían fondear juntos nueve buques de 500 mil toneladas.
Para entonces Francia había salido ya de la OTAN (1966) e iniciaba un acerca- miento militar a España: «... La Europa continental del Noroeste —leemos en un artículo publicado en diciembre 1971 por la «Revue Maritime» francesa— tiene ne- cesidad ¡imperiosa de la apertura al Océano garantizada por Francia con el respaldo de las posiciones continentales e insulares ibéricas»... e insiste: «Si la geografía demuestra la extrema impor- tancia de la posición atlántica franco-ibé- rica para Europa, es mucho más expresiva aún cuando se plantea el problema medi- terráneo.» El artículo citado se titula: «España, Francia y Europa», al leerlo se
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diría que falta algo en el titulo y sería más completo así: «España, Francia y Europa en los planes militares de los Estados Unidos.»
_ El caso es que, junto con los tratados militares con los Estados Unidos, suscribe también por entonces el gobierno espa- ñol tratados militares con Francia. Arma- mento francés empieza a llegar, junto con armamento norteamericano, para pertrechar a nuestras principales unida- des «de Intervención» del vigente Plan Perspectivo. Fuerzas Armadas francesas de Tierra, Mar y Aire participan con in- tensidad creciente con las españolas en muchas de las principales maniobras. En 1970 fuerzas navales de ambos paises desarrollan maniobras conocidas con el nombre de «FINISTEREX-VIll> que son, en cierto modo, continuación de «<AZOR-I> y estudian aspectos concretos de la pro- tección y arribada a los puertos y rías de Galicia de grandes convoyes procedentes del otro lado del Océano. Luego escri- biría A. Leost en la «Revue Maritimes antes citada: «Las rías de Galicia, la bahía de Lisboa, la de Cádiz, inmensas, muy protegidas, fáciles de defender, son excepcionalmente favorables para la arri- bada y estacionamiento, la dispersión, reunión y ensamblaje de un cordón um- bilical seriamente amenazado». Estaba precisamente enunciando con estas pala- bras la esencia de «<CONVEX-70» reali- zada en noviembre de ese mismo año (1970) en costas de Galicia, Lisboa y Cádiz. En ellas, con participación de fuerzas navales españolas y portuguesas, se practicó la protección antisubmarina de convoyes navales que atravesaban el Océano acercándose a las costas del lito- ral atlántico de la Peninsula Ibérica com- prendidas entre los cabos Ortegal y Tra- falgar para asegurar sólidamente ese «cordón umbilical» de que hablaba la conocida revista naval francesa.
Siguieron luego las maniobras «GALIA> “—han sido varias— todas en los accesos del Pirineo, en las que fuerzas terres- tres y aéreas de Francia y España estu- diaban la capacidad de los pasos a tra- vés de la montaña y practicaban la lucha contra grupos guerrilleros que las obs- taculizaban. Aquí también es de interés citar palabras de A. Leost en la «Revue Maritime» al señalar que España «puede desempeñar, si fuese necesario, el papel de un puente estratégico y logístico de primer orden hacia una Europa más o
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menos paralizada por un conflicto». El autor francés no especifica quién habría de pasar por ese puente, a qué fuerzas armadas serviría esa logística, pero la cuestión es tan clara que no puede sur- gir duda alguna: ese puente se tiende, o se trata de tender, para que lo usen fuerzas expedicionarias norteamericanas. Y el hecho es que desde 1970 se han venido sucediendo numerosos ejercicios de mayor o menor envergadura en que las fuerzas terrestres y aéreas francesas y españolas han estudiado y practicado —bajo diversos planteamientos de disi- mulo— los problemas logísticos del paso a través del Pirineo de grandes unida- des y columnas motorizadas de abaste- cimiento procedentes de la Península Ibérica. En todas estas maniobras y ejer- cicios ha tenido papel primordial la lucha contra grupos guerrilleros españoles que hostigaban, supuestamente, las vías de comunicación traspirenáicas.
Hay un interés marcado en convertir a la Península en «puente estratégico y logístico de primer orden», en plaza de armas espaciosa y trampolín de agresión en Europa, hablando sin eufemismos.
En 1970 tuvieron también lugar otras dos importantes operaciones: «RODRIGO», para experimentar en Cataluña la Ley : Básica de Movilización Nacional promul- gada en 1969, y «BRIGADIER» en la serranía de Cádiz, con participación de fuerzas de la División Mecanizada. Era este, por cierto, uno de los simulacros realizados en los últimos años por la División «Guzmán el Bueno» pertene- ciente a las F.I.I. para estudiar sobre el terreno los problemas de diversa indole que plantea el paso hacia el Norte de fuerzas expedicionarias «amigas» desem- barcadas en los puertos de Huelva a Cádiz con la oposición activa y armada de guerrilleros españoles.
Otra preocupación destaca también, y es la que experimentan los mandos nor- teamericanos en la Península por la segu- ridad de sus bases y de las arterias de comunicación y abastecimiento que las unen desde Rota hasta Zaragoza pasando por Madrid.
Por estas y otras razones, eslabón nece- sario entre «<BRIGADIER» y «GALIA-Il> (ambas operaciones realizadas en 1970), ha sido la operación «VENUS» en no- viembre de 1971 con participación de fuerzas de la División Acorazada «Bru-
nete». Sobre un ambiente artifical creado con fines de desinformación y disimulo, en «VENUS» se trataba fundamental- mente de proteger, contra ataques gue- rrilleros, los caminos y las instalaciones logísticas de la Alcarria. Un simple vis- tazo al mapa pone claramente de relieve que es la provincia alcarreña eslabón ne- cesario del dispositivo logístico del sis- tema de bases navales y aéreas de los Estados Unidos en España y es además la tierra de Guadalajara lugar de paso obligado para grandes contingentes de tropa o transportaciones que pasen desde los puertos del Suroeste de la Península hacia los desfiladeros del Pirineo Cen- tral, que son sin duda los más agrestes, pero también los más fáciles de prote- ger y más seguros contra ataques de misiles o aviones.
Resulta indudable que «BRIGADIER» en tierras pgaditanas, «VENUS» en la provincia de Guadalajara y «GALIA-Il> en Lérida y Huesca, forman un conjunto perfectamente definido por una idea cen- tral, por un plan único: el tendido y aprovechamiento del puente estratégico y logístico de la Península Ibérica para una fuerza expedicionaria norteamericana que opere en Europa Central, después de haber desembarcado en nuestras costas. «BRIGADIER», «GALIA-Il» y «VENUS», igual que los otros ejercicios que hemos mencionado anteriormente, están unidos también por una misma obsesión: la lu- cha sin cuartel contra «el enemigo in- terno», la «subversión», el guerrillero, en resumidas cuentas, la parte más cons- ciente y combativa de nuestro pueblo alzada en armas para defender la liber-
tad y la independencia de la Patria, para no verla convertida en «puente estratégico y logístico», blanco obligado y lógico de los golpes demoledores del bando contra el que combaten, en los teatros de guerra europeos, los que apro- vechan el suelo ibérico, para sus fines bélicos, para sus demenciales aventuras imperialistas. Después de largos años de fracasos e infamias en la cobarde agre- sión armada en Vietnam, gobernantes norteamericanos inventaron un recurso en el que cifraron esperanzas: le pusie- ron el nombre de «vietnamización» de la guerra.
Era un recurso criminal, como toda su aventura vietnamita; consistía en hacer que vietnamitas luchasen contra vietna- mitas destruyéndose entre sí y arrui- nando su país en provecho exclusivo del dólar yanqui, otrora tan poderoso.
Esta misma tendencia, salvando el nom- bre, se traslada mecánicamente a la «<am- bientación» de las grandes maniobras mi- litares: «Bética» (Sur), contra «Canta- bria» (Norte); las Unidades de la Divi- sión Acorazada contra grupos «LINCE», COBRA», «ZORRO»; fuerzas de los tres Ejércitos contra partidas guerrilleras, in- tegradas por patriotas españoles, cuyo sólo delito es oponerse virilmente a que se trasladen a España los mismos méto- dos que están ensayándose en Vietnam, con las mismas armas, aplicados por las mismas gentes en provecho de idénticos intereses, en el marco general de una «escalada» gigantesca, en la que nuestra Patria nada tiene que ganar y tantísimo tendría que perder.
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y ANEXO
En apoyo de las apreciaciones que hemos emitido en nuestro artículo, ofrecemos ahora datos referidos a los principales ejercicios militares de que hemos hablado:
I. EJERCICIO CONJUNTO «AZ OR-l», TIERRA-AJRE
Tuvo lugar este ejercicio en JUNIO 1969, participando en él por vez primera, la Bri- gada Aerotransportable, creada en enero 1966 como parte de las Fuerzas de Intervención Inmediata. Las acciones tuvieron lugar en Galicia.
Junto con fuerzas de la Brigada Aero- transportable, participaron dos Compañías de Operaciones Especiales (COB), una unidad de helicópteros, una fuerza aérea táctica (15 avio- nes), otra de transporte (26 aviones) y una escuadrilla de zapadores paracaídistas.
Se practicaron las tres modalidades de lan- zamiento:
a) con paracaídas, lanzándose así 325 hom- bres con armamento y equipo;
b) helitransportada; 84 combatientes de in- fantería y una batería de obuses 105 mm;
c) aerotransportada: 476 hombres con ar- mamento y equipos, incluyendo una batería de obuses 105 mm; otra de Morteros de 81 mm con 6 piezas, y 8 cañones sin retro- ceso de 75 mm, así como los correspondientes vehículos blindados de transporte TT.
En su fase operativa, el ejercicio incluía la conquista de una cabeza inical de desem- barco por los paracaídistus; la consolidación y ampliación de esta cabeza inicial por los helicópteros y las fuerzas de desembarco aéreo. En la fase siguiente, las fuerzas acu- muladas en la cabeza de desembarco pasaban a la ofensiva para conquistar un objetivo limi- tado.
La situación general creada por los organi- zadores del ejercicio suponía al «Bando Azul» defendiendo a duras penas el «Reducto Ga- laico», reducido por cierto a menos de la mitad del territorio de Galicia (parte de las provincias de Coruña y Pontevedra). Sin sa- ber cómo, el «Bando Azul» reducido a un espacio de unos 200 kms de Norte a Sur y hasta 100 kms de Este a Oeste, cubierto por el Miño, habitado por poco más de un mi- llón de habitantes, había logrado «acumular» fuerzas y medios suficientes para lograr su- perioridad naval y aérea, aprestándose nada menos que a «reconquistar» la totalidad de la Península Ibérica.
Lo absurdo de semejante planteamiento deja traslucir claramente la situación real que se trataba de jugar: fuerzas militares expcdicionarias procedentes de allende el Océa- no se disponían a desembarcar en los puertos y rías de Galicia con el apoyo oficial pero con la oposición enérgica de la población, al- zada en armas. Un fuerte desembarco aéreo, lanzado en las.cercanías de Lugo, tenía la misión de inmovilizar a las guerrillas galle- gas para proteger el desembarco naval y fa- cilitar su paso hacia el interior del país con rumbo a la frontera francesa. Todo lo demás es «humo» para confundir, y que sólo sirve para señalar.
II. EJERCICIO NAVAL HISPANO-FRAN- CES«FINISTERE X-Vill»
Se realizó este ejercicio en los días del 18 al 28 de febrero 1970, participando fuer- zas navales españolas y francesas, en aguas de Galicia.
Abarcó tres fases sucesivas a lo largo de las cuales se desarrollaron diversos ejerci- cios y simulacros de comunicación entre bu- ques y aeronaves; lucha contra submarinos; protección de convoyes y celebración de un supuesto táctico de doble acción.
La participación del «Dédalo» con sus 22 helicópteros y de varias unidades aéreas
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francesas y españolas especializadas en la búsqueda y destrucción de submarinos, pone de relieve la importancia que se dio en este ejercicio a la protección de convoyes contra ataques submarinos. No se especifica de qué convoyes se trataba, pero salta a la vista que no podían ser ni españoles ni franceses, mi europeos en general: una cosa es clara, los convoyes que se protegían en «FINISTEREX- Vlll» venían de costas norteamericanas, arri- baban a costas de Galicia y temían ser ata- cados por fuerzas submarinas, que no eran mi españolas ni francesas. Por el contrario, fuerzas navales y aéreas francesas y españolas se encargaban de proteger la llegada y la descarga de los buques norteamericanos de transporte en los puertos y rías de Galicia.
De tal modo, «FINISTEREX-Vlll> se vincula estrechamente con «AZOR-I», que le precedió, y con «CONVEX-70» que había de seguirle, en esas mismas aguas, con esos mismos fines.
Un hecho vino meses después a dar fe de algunas de las experiencias deducidas de es- tos ejercicios: la ley de marzo de 1971 dispo- niendo la creación de un gran puerto en la ría de Arosa.
Por lo visto se consideró que la protección era posible, pero se necesitaba ampliar la capacidad de los puertos para el más rápido desembarco de personal y cargas. Personal y cargas de carácter indudablemente bélico, ya que, desde el punto de vista de la economía nacional mo se necesita para nada invenir grandes recursos en la creación del gran puerto de Arosa.
IM. EJERCICIO HISPANO-FRANCES «GALIA-Il>
Tuvo lugar la fase operativa de este im- portantísimo ejercicio, parte integrante de otros análogos del mismo nombre, en los días del 8 al 11 de junio de 1970.
Los simulacros militares se desarrollaron en el triángulo ARTESA-ALFARRAS-LERI- DA sobre la importante vía que cruza el Pirineo Central por Viella, y de la cual parte el ramal que se abre paso a través del agreste puerto de Sallau. Se trata de una vía de posible aprovechamiento Jogístico, en que las dificultades naturales del terreno se ven com- pensadas por la solidez que el propio relieve montañoso presta a la defensa de tales cami- nos contra golpes aéreos asestados por avio- nes O misiles.
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Participaron: por el Ejército español, una
“Agrupación de la Brigada de Cazadores de
Montaña reforzada por dos C.O.E. de la IV Región Militar, dos Compañías de Para- caídistas y una Unidad de Helicópteros así como algunos aviones de observación, coo- peración y transporte. Por el vecino Ejército francés operaba una Subagrupación de la 11 División. con dos compañías de paracaí- distas y aviones de transporte.
Según la exposición oficial, en «GALIA-Il> se debía:
— estudiar la acción combinada hispano- francesa para infiltración, ataque y ocu- pación desde el aire de pequeños obje- tivos situados en la retaguardia «ene- miga», en beneficio de la acción poste- rior de una gran unidad;
— experimentar la capacidad de reacción de las fuerzas territoriales y helitrans- portadas (incluyendo las C.O.P.) para anular la acción antes expuesta de los «paracaidistas enemigos».
Se trataba, pues, de practicar la lucha de las unidades territoriales de Montaña con ayuda de COE y de helicópteros, contra pequeños grupos que hostigaban las comuni- caciones, en la vertiente española, de los caminos que atraviesan el Pirineo Central. Y fuerzas francesas participaban también en esta lucha, altos mandos franceses se inte- resaban mucho por eila ¿No resulta extraño este interés? También extraña la conducta de los llamados «paracaídistas enemigos» que según el supuesto, actuaban en beneficio de una gran unidad... Si tal gran unidad debería invadir tierras de España no podía haber elegido un lugar más difícil que la carretera perspectivas de ulterior desarrollo de la ac- ción hacia el valle del Ebro, con numerosos accidentes escalonados del terreno, entre ellos el Monsech, lugar históricamente propicio a la acción guerrillera. Poco probable que nin- guna gran unidad tratase de invadir España por tales andurriales. Pero, en cambio, como ya hemos dicho, esos pasos se prestan alta- mente para servir de apoyo a una importante vía logística, bien defendida y abrigada, que atendiese a las necesidades de grandes unida- des modernas operantes al Norte de Pirineo.
Pero ciertamente que si el terreno a ambos lados de la carretera de Lérida a Francia se presta para establecer una sólida defensa antiaérea y anti-coheteril, es muy favorable para las acciones de grupos guerrilleros, Co- mo enseña la experiencia histórica de la gue- rra de Independencia y de las carlistas. Y este
aspecto preocupaba seriamente a los que están interesados en el aprovechamiento de la gran vía logística del Pirineo Central (que pueden ser varias por cierto).
Estudiar los problemas de la lucha contra grupos guerrilleros empleando medios moder- nos, helicópteros, etc.; comprobar las posi- bilidades de las nuevas formaciones de mon- taña y especiales para cumplir estos fines, ha sido sin duda alguna, uno de los principales fines de estudio de «GALIA-Il», aunque al efecto se vieran obligados sus organizadores a disfrazar a los guerrilleros de «paracaídis- tas» y lanmzarlos desde el aire.
Y ahí terminaba el enmascaramiento, bas- tante inocente por cierto, pues en cuanto estos «paracaídistas» llegaban a tierra se com- portaban como avezados guerrilleros. Hosti- gaban comunicaciones, atacaban depósitos de ingenieros, de municiones, etc. ¿Son acaso tales cometidos los más indicados para pe- queñas vanguardias lanzadas por aire para pro- teger el paso de una Gran Unidad que les sigue? Los organizadores de «Galia-Il» co- nocen demasiado bien su oficio para caer en tales absurdos, pero aún conocían mejor lo que de «GALIA-Il» se requería y no encontraron un arbitrio mejor para escenifi- car ese objetivo de estudio: la lucha contra grupos guerrilleros españoles en los accesos del Pirineo Central.
IV. OPERACION «BRIGADIER».
Tuvo lugar del 3 al 11 de octubre de 1970 y sus acciones se desarrollaron en la Serra- nía de Cádiz, por donde pasan precisa y ne- cesariamente las vías de toda clase: carrete- ras, ferrocarriles, oleoductos, etc. que unen la gran base naval norteamericana de ROTA con las bases aéreas escalonadas por los mi- litares norteamericanos en la Meseta Central y en el valle del Ebro.
Ocurre además, que en la gran bahía de Cádiz existen diversos puertos de notable im- portancia (con el ya citado de ROTA, los de SANTA MARIA, CADIZ, SAN FERNAN- DO) y cualquier fuerza expedicionaria o carga de abastecimiento, desembarcada en estos puer- tos, debe pasar por los caminos de la serranía gaditana antes de desembarcar en el valle del Guadalquivir para continuar ruta hacia el Norte.
Y ocurre asimismo que muchas de las obras de tales vías de comunicación: muelles, puen-
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tes, etc., no sirven para el transporte de car- gas de 90 y más toneladas que requieren los medios altamente sofisticados de que están provistas en abundancia las fuerzas armadas de los Estados Unidos.
Sobre este fondo se desarrollaron esta vez los ejercicios de las unidades de la División Mecanizada Número 2, perteneciente a las Fuerzas de Intervención Inmediata.
Entre los objetivos conocidos de la ope- ración «BRIGADIER> figuraba el de ampliar la capacidad del muelle de la estación de JEDULA sobre el ferrocarril de JEREZ a ARCOS de la Frontera para cargas de 90 to- neladas. No era esta, por cierto, la primera vez que los ingenieros de la División «Guz- mán el Bueno» se veían obligados a resolver problemas de este tipo. Ya en las maniobras celebradas por la División en octubre 1969 tuvieron que reforzar los puentes sobre el río Guadiamar en la carretera de Huelva a Sevilla,
En ambos casos salieron airosos empleando tramos del puente «BAILEY DD», de proce- dencia norteamericana.
Pudiera ser casual, pero resulta curioso que la División Mecanizada se dedique en sus maniobras a reconocer las vías de comuni- cación que conducen hacia el interior del país desde los puertos del Suroeste de España, de extraordinario valor estratégico, donde se realizaron entre otras las maniobras «STEEL- PIKE» y «<CONVEX-70», en que se estudia- ban aspectos de grandes operaciones de des- embarco de fuerzas norteamericanas en el Suroeste de la Península. Extraño cometido el que se impone a las Divisiones de la F.LI.
Y. EJERCICIO LUSO-ESPAÑOL «CON- VEX-70»
Fecha: del 3 al 16 de noviembre 1970
Contenido: proteger la llegada a puertos atlánticos de la Península Ibérica de grandes convoyes navales procedentes del lado opues- to del Océano.
De la importancia que se atribuía a este ejercicio dará idea el hecho de que su direc- ción fuese encomendada al Almirante, Ca- pitán General de la Zona del Cantábrico, aunque las actividades de «CONVEX-70» se extendieron también a puertos de Portugal y de la bahía gaditana.
«CONVEX-70» se realizó en tres fases:
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FERROL (3-Xh; LISBOA (10-XD y ROTA- CADIZ (16-XD. Según las referencias publi- cadas en estas tres fases se estudiaron aspec- tos de la cooperación de fuerzas navales y aéreas de ambos países peninsulares, dedi- cando especial atención a la lucha antisubma- rina. Gran parte de las unidades navales par- ticipantes era de las especializadas en lucha antisubmarina.
«CONVEX-70» vino a complementar los «STEEL-PIKE» (área de Huelva) con los «AZOR-l» y «FINISTEREX-Vlll> (área galle- ga), uniendo a todos en un conjunto estratégico perfectamente definido. Venía, en cierta for- ma a coordinar los esfuerzos de los disposi- tivos navales encargados de proteger los con- voyes norteamericanos que arribasen a los puertos del litoral atlántico de la Península. Soa más de DIEZ grandes puertos a los que deben sumarse las inmensas posibilidades que se obtendrían ampliando y modernizando las instalaciones portuarias de Lisboa-Setúbal, así como aprovechando las excelentes condicio- nes naturales de las rías de Galicia. Ya he- mos advertido los pasos que se han em- prendido en este sentido con la creación de un gran puerto en la ría de Arosa y la inten- sificación de obras en los caminos y ferro- carriles que llevan desde Galicia basta la frontera del Pirineo.
YI. OPERACION «V E N US»
Su parte operativa, con despliegue de tro- pas sobre el terreno duró sólo unos 5 días, a contar del 2 al 6 de noviembre 1971. Pero los preparativos y labores previas fueron lar- gos y meticulosos. La calidad y tipos de las fuerzas empleadas, de los mandos que inter- vinieron, ponen de relieve la importancia que se concedía a esta operación y los verdade- ros fines que se perseguían en ella.
Según lo publicado, la idea general de la operación consistía en practicar la lucha con- tra grupos guerrilleros que operaban en la provincia de Guadalajara hostigando los des- plazamientos y las instalaciones permanentes de la gran arteria logística que conduce de Madrid a Zaragoza desembocando más al Norte en los pasos del Pirineo Central. Se advierte la estrecha relación que existe entre <«GALIA-Il» y «VENUS».
Dos aspectos de la importancia estraté- gica del área PASTRANA-CIENFUENTES- ATIENZA-COGOLLUDO, donde se desa- srolló principalmente «VENUS», saltan a la
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vista: primeramente, que en ella se estrechan los caminos que habrian de seguir, en lo fundamental, fuerzas expedicionarias que, ha- biendo desembarcado cn los puertos del Suroeste (según la idea de «CONVEX-70»), se dirigiesen hacia los TOM del centro de Europa a través del Pirineo Central; en segundo Jugar (aunque acaso sea en primero) porque a través de la Alcarria se encuentran instalaciones permanentes y pasan vías de comunicación harto sensibles para el siste- ma de bases militares de los Estados Unidos en España.
Bajo la supervisión del Jefe de la División Acorazada, participaron en el ejercicio cua- tro batallones de Infantería motorizables, un batallón de Infantería mecanizada, un escua- drón ligero de Caballería, un escuadrón ligero acorazado, una Sección motorizada de Zapa- dores, dos Secciones de traosmisioncs, Un escuadrón de helicópteros ligeros y un Grupo Logístico reforzado. Estas unidades no actua- ron, normalmente, con la totalidad de sus efectivos, pero sí con todos sus cuadros de mando, sumando un total de más de 300U hombres por el bando sureño «BETICA». Los norteños de «CANTABRIA» estaban representados por dos Compañías de Opera- ciones Especiales (la 11 y la 12) con efecti- vos reales de sólo una COE (124 hombres), que protagonizaban sobre los campos donde se cubrieron de gloria los hombres del «Em- pecinado», las supuestas acciones de tres Grupos Guerrilleros: «LINCE», «COBRA» y «ZORRO».
La correlación numérica venía a arrojar, pues, un cociente de 25, que suponía una superioridad, tenida por normal en estos ca- sos a favor de la contraguerrilla: 25 a UNO.
En «VENUS» no se recurrió al truco de «GALIA» disfrazando de paracaídistas a los guerrilleros, aquí se les llamaba por su nom- bre, se reconocía que contaban con gran apoyo entre la población y que estaban vin- culados con organizaciones urbanas de apoyo. Tampoco se disimularon las supuestas accio- nes de los guerrilleros: ataques a estableci- mientos logísticos y vías de comunicación, centros de transmisiones, etc. Faltaba sólo citar también por su nombre a quién servía esta arteria logística que atacaban las COE y defendían los hombres de la División Aco- razada, pero en realidad no era necesario, estaba claro hasta la evidencia, era mejor «no meneallo».
En la decisión tomada por el jefe del Sec- tor «ALCARRIA» del bando sureño «BETIÍ- CA», prevalece un criterio marcadamente de- fensivo, o mejor dicho «contraofensivo».
Se le plantean dos tareas difíciles de com- Paginar: una consistía en proteger una larga lista de objetivos; otra era localizar a los grupos guerrilleros y destruirlos rápidamente. Pese a disponer de una superioridad numé- rica de 25 a 1 y tener a su favor carros de combate, artillería, helicópteros, etc. el jefe del Sector no estima posible el cumplimiento simultáneo de ambas misiones y opta por atender en primer término a la protección de los objetivos y esperar allí con sus fuerzas el ataque de los guerrilleros para perseguirles luego hasta su destrucción. No toma la inicia- tiva, por lo visto, no confía mucho en las posibilidades de éxito de las acciones ofensi- vas «en fuerza» contra los grupos guerrille- ros.
A esa misma conclusión llegaron después de largos años los generales norteamericanos fracasados en Vietnam.
Firme en su idea, el jefe del Sector divide sus 8000 kms cuadrados en seis subsectores de 1000 a 2000 kms cuadrados de superficie (media 1300) y reparte generosamente sus fuerzas entre los jefes de subsector, sin que- darse con ninguna reserva combativa. Los jefes de subsector, disponiendo de efectivos aproximados de un batallón «motorizable» o mecanizado reciben misión «contraofensiva»: en primer término, proteger los objetivos. luego perseguir a los guerrilleros que osen atacarlos y no cejar en la persecución hasta destruirlos completamente mediante la coope- ración de los subsectores vecinos.
A la vista de estos planteamientos se des- taca que el objetivo principal de «VENUS» consistía precisamente en garantizar el fun- cionamiento de la gran arteria logística que vertebra el sistema de bases navales y aéreas de los Estados Unidos en España: arteria que si, en el desarrollo de una frenética «escalada» se llegase a un conflicto bélico en Europa y grandes contingentes norteamericanos apro- vechasen el trampolín ibérico, habría de aten- der al abastecimiento y evacuaciones de Fuer- zas Expedicionarias «alindas» que operasen al Norte del Pirineo.
Sólo en el marco de esta triste realidad puede comprenderse la «importancia» de los objetivos a defender en tierra tan pelada como es la Alcarria. Por lo visto, los genera- les del Pentágono que planifican la nueva aventura bélica sienten ya desde ahora la misma inquietud que experimentaron amarga- mente en su tiempo los mariscales napoleó- nicos: el cuidado por sus comunicaciones hostigadas por nuestros heroicos guerrilleros.
A estos estrellados generales, tan espléndi-
damente pagados, les persigue también una obsesión: VIETNAM, donde un pueblo peque- ño, subdesarrollado, con armamento ligero y escaso, en condiciones extremadamente difí- ciles y frente a un adversario sumamente poderoso, artero y sin escrúpulos, reverdece hoy con nuevos bríos los lauros de la Inde- pendencia, pese al poderío de las armas mo- dernas, empleadas sin tasa.
En muchas de las formulaciones y plantca- mientos de las maniobras que hemos señalado y, especialmente cn las más recientes. se reflejan muy claramente las experiencias nor- teamericanas en Vietnam. Experiencias poco brillantes por cierto, pero demasiado alar- mantes como síntoma.
En el simulacro «VENUS», la contrague- rrilla logró, por lo visto, apresar hasta una sexta parte de los guerrilleros que participa- ron físicamente en la operación, después de cinco días de combates. Y con esto se dio por terminado el ejercicio. El resultado no es muy brillante, que digamos, si se tiene en cuenta que los guerrilleros lograron cum- plir casi todos sus objetivos principales, infil- traron todo un grupo de «CANTABRIA», sooperaron con las guerrillas urbanas, ataca- ron incluso guarniciones «béticas», etc.
Los resultados obtenidos por las unidades de la «Acorazada» en lucha contra “los gue- rrilleros no resultaron inferiores a los obte- nidos por la «Caballería aérea» de la Primera División Aeromóvil de los EE.UU. luchando contra los «vietkongs»; por el contrario, los superaron ampliamente si nos atenemos al juicio subjetivo de los árbitros. Pero a buen seguro que no era este el principal objetivo de estudio en la operación «VENUS». Este simulacro ha servido mejor sin duda para practicar las posibilidades reales de las for- maciones y establecimientos logísticos defen- diéndose por sus propios medios de los ata- ques guerrilleros; para estudiar en este tipo * de guerra los problemas de la cooperación de. pequeñas unidades móviles, tipo Sección y hasta Compañía, con unidades de los ser- vicios de retaguardia; la cooperación del * conjunto con las fuerzas de orden público, de las «milicias» locales; el establecimiento y trabajo de una red de información sobre 2] terreno, etc. Sirvió también «VENUS» —y acaso fuera este un fin principal— para estu- diar las perspectivas de ampliar la «capacidad de tráfico de la arteria Madrid-Zaragoza por la Alcarria, tendiendo nuevos itinerarios lon- gitudinales y enlanzándolos entre sí por trans- versales para dar más vitalidad al conjunto logístico de cuya importancia estratégica ya he hablado y no creo necesario insistir.
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DATOS BIOGRAFICOS DE FRANCISCO CIUTAT
Francisco Ciutat Martín, nació en Madrid, el 28
de octubre de 1909. Su padre era oficial de la Guardia Civil; al tiempo de su fallecimiento, en 1921, ostentaba el grado de Tte. Coronel y desempeñaba la Comandancia de la GC de Zamora. El joven Ciutat ingresó con uno de los primeros números de su promoción en la Academia de Infanteria de Toledo,el año 1925. El 1928 salía de la misma con el empleo de alférez,siendo des tinado al Regimiento de Garellano Núm.43 de guarnición en Bil bao. Al comenzar la guerra civil era Teniente de Infantería alumno de la Escuela Superior de Guerra de Madrid. Fiel a la República, se puso desde el primer momento a las órdenes del gobierno legal. Muy pronto ingresó en el partido comunista de España porque -ha escrito en una ocasión- "los comunistas
eran los que más concordaban con mís opiniones y a los que había visto luchar mejor”.
Fué sucesivamente Jefe del EM de la Comandancia de Milicias, segundo jefe de la columna de Toledo y Jefe del EM del Ejército del Norte. En este último puesto acreditó, al lado del General Llano Encomiende que mandaba dicho Ejér- cito, una extraordinaria capacidad profesional prolongando, frente a una abrumadora superioridad enemiga, la resistencia hasta un período de más de un año. Perdido el Norte por la República, fué designado Jefe de Operaciones del EM del Ejér- cito de Maniobra,fuerza estratégica de choque organizada bajo el mando directo del General Vicente Rojo. En este puesto sir vió hasta el final de la contienda,demostrando en todo momento unas cualidades de táctico verdaderamente sobresalientes. Exiliado en 1939,no ha dejado de sentirse profundamente vincu lado a la problemática española y asombrosamente informado de los entresijos de la política militar del Régimen, de lo que es una excelente muestra el artículo que hoy reproducimos en las páginas de MISION.